Terminales de autoservicio que entregan el tiquete o el QR en la entrada y validan el movimiento en la salida. Operan sin operario en la caseta, sin planillas y sin depender de la conexión a internet.
La tecnología de entrada y la de salida se eligen por separado. Un parqueadero puede entrar con tiquete y salir con placa, o al revés, según su flujo, su infraestructura y su tipo de cliente. Todas las combinaciones corren sobre la misma plataforma.
La configuración clásica. El vehículo toma su tiquete al entrar y lo presenta en la estación de pago al salir. No requiere cámaras LPR.
El tiquete abre el movimiento y la cámara de salida reconoce el vehículo. Útil cuando el cliente pierde el tiquete con frecuencia.
La cámara de entrada abre el movimiento sin detener el vehículo, y la salida se valida con el comprobante impreso.
Sin papel en ningún punto. El vehículo entra y sale identificado por su placa; el pago se hace digitando la placa en la estación.
Tres pasos sin intervención de un operario. El carril queda libre para el siguiente vehículo.
El sensor lo detecta en el carril y la pantalla se activa.
Se imprime con su código QR y con la hora de entrada.
El movimiento queda abierto en el sistema, con hora y carril.
Instalada a la intemperie, en el carril, funcionando a cualquier hora y sin nadie cerca.
El equipo opera expuesto a sol, lluvia y polvo, y debe responder a cualquier hora sin personal cerca. Por eso la carcasa, la impresora y el computador son de grado industrial.

Cada tiquete entregado abre un movimiento con su hora y su carril. De ahí sale la tarifa cuando el cliente vaya a pagar, y el reporte del turno.

La máquina de tiquetes resuelve la entrada. Estos son los equipos con los que se completa el recorrido del vehículo dentro de la misma plataforma.
Depende de cuántas entradas maneja al día, de si tiene lectura de placas y de si quiere quitar la caseta o solo aliviarla. Eso se define con números, no con catálogo.