Identifica, valida y autoriza. La cámara LPR lee la placa en el carril, la plataforma comprueba permiso y tarifa, y la barrera abre. Cada movimiento queda registrado con la placa, la hora y la fotografía del vehículo.
Sin reconocimiento de placas, cada vehículo obliga a una interacción: pedir tiquete, digitar, entregar. El LPR elimina ese paso y con él la fila.
El carro no se detiene a pedir nada. Menos cola en la entrada y menos gente bajando la ventana bajo la lluvia.
La placa autorizada abre sola. El mensualista no hace fila ni saca credencial.
Placa leída, hora y foto del vehículo. Un reclamo se resuelve mirando, no discutiendo.
Qué placas entran, a qué hora y cuánto se quedan. Sirve para ajustar tarifas y cupos.
Cuatro etapas entre la cámara y la barrera, todas dentro de la misma plataforma: CIWS responde por la cadena completa, no solo por la lectura.
Captura la placa al llegar al carril y guarda la foto del vehículo.
Comprueba si es mensualidad, convenio o rotación, y con qué tarifa.
Traduce la decisión en la señal que mueve el equipo.
El vehículo entra y el movimiento queda abierto con su evidencia.
El ingreso aparece resuelto en pantalla: placa, hora, tipo de vehículo y la imagen con la que se hizo la lectura. Si algo no cuadra, el operario lo corrige ahí mismo.

El listado del día muestra qué placa entró, a qué hora, cuánto pagó y quién operó el movimiento. De ahí salen los reportes y el cuadre del turno.

El reconocimiento de placas identifica; estos son los equipos que ejecutan y completan la operación del parqueadero.

El equipo que ejecuta la apertura una vez la placa queda autorizada.
Ver esta solución →
Alternativa de identificación cuando la placa no es legible o el vehículo no la tiene.
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El cliente paga solo y la salida se valida con la placa.
Ver esta solución →No a todos los parqueaderos les conviene igual: depende del ancho del carril, de la iluminación y de cuántos mensualistas tenga. En la visita técnica eso se define con números.